En un rincón de la habitación,
en silencio, con pesamientos
perdidos en el pasado,
recordando lo que fue ayer
y olvidándose por un momento
lo que ha venido a ser hoy.
Allí esta ese hombre, esa mujer
con cabellos blancos,
con arrugas en su piel,
sintiendo la tristeza de la soledad,
el abandono de aquellos
en los que habían puesto su esperanza.
Dónde están esos hijos tan amados ?
Dónde las promesas del pasado ?
O acaso solo fue una ilusión
del corazón humano?
Dónde hemos dejado el amor
y el respeto por los ancianos ?
Cómo olvidamos que el mas joven
llegará en pocos años a ser anciano?
Y entonces entender esa soledad,
esa tristeza que hemos sembrado.
Dale una sonrisa, una caricia,
un abrazo, un apretón de manos.
hazle sentir, que él y ella son amados.

María