A veces se piensa que no tenemos edad para hacer algunas cosas, mientras que para otras, damos por hecho que no valdrà la pena 'emprender un camino tan largo a mis ..... tannnnntos años' ¡Je! Aquì unos ejemplos de que siempre conviene tener constancia en lo que queremos:
Cuando Fred Astaire hizo su primera prueba cinematográfica, en 1933, el informe del director de pruebas de la Metro decía: 'Incapaz de actuar, calvo, sólo sirve para bailar un poco'; Astaire conservó aquel informe y lo tenía enmarcado sobre la chimenea de su casa en Beverly Hills.
Por su parte, Albert Einstein no habló hasta los cuatro años y no aprendió a leer hasta los siete; su maestro lo describía como 'mentalmente lento y siempre abstraído en estúpidas ensoñaciones'; lo expulsaron del colegio y le negaron el ingreso en la escuela Politécnica de Zurich.
Wiston Churchill no aprobó el sexto grado, no llegó a ser Primer Ministro hasta los 62 años, tras toda una vida de reveses, y sus mayores logros los consiguió cuando ya había cumplido los 75 años.
Richard Bach, antes de poder publicar su libro Juan Salvador Gaviota, vio cómo el manuscrito era rechazado por dieciocho editoriales; tras ser publicado, vendió en cinco años más de siete millones de ejemplares.
No sé vosotros, pero yo no me pienso rendir.....